Nefertiti
Reina de Egipto por su matrimonio con el faraón Akenatón
(Amenofis IV). Parece que ejerció una gran influencia sobre el rey,
contribuyendo a la revolución política, religiosa, económica y cultural que
éste desató al sustituir el politeísmo tradicional egipcio por un culto de
tendencia monoteísta al dios solar Atón.
Hacia el 1368 a. C. se separó del rey, probablemente por el mayor
celo de Nefertiti hacia la nueva religión; se retiró con sus hijas y su yerno
Tutankatón (el futuro faraón Tutankamón) a vivir al castillo de Atón, situado
al norte de la nueva capital egipcia, Aketatón (Tell-el-Amarna).
Por lo demás, poco se sabe de Nefertiti, salvo que debió de ser
una mujer de extraordinaria belleza, a juzgar por las referencias escritas (su
nombre significa «la bella ha venido») y por los retratos realizados con el realismo
propio del arte de aquel periodo excepcional (sobre todo el busto policromado
del Museo de Berlín).
Tras la muerte de su marido en el año 1362 a. C., Nefertiti
continuó fiel al culto de Atón, en medio de la reacción conservadora que, en
poco tiempo, condujo a la restauración de la religión tradicional y del poder
de la casta de los sacerdotes de Amón.
La desaparición de la reina nefertiti
Tras el decimocuarto año del reinado de Akenatón, hacia
1336 a. C., se pierde la pista de Nefertiti. Desaparece por completo
de los escritos de los papiros y de los grabados. Algunas hipótesis hablan de una
muerte violenta tras la cual su marido habría prohibido que se mencionara su
nombre; otros creen que pudo adoptar algún comportamiento que desagradó a los
egipcios y que hicieron perder a la reina casi toda su influencia y prestigio e
incluso una especie de divorcio. La auténtica razón es difícil de determinar.
La desaparición de Nefertiti coincide con un cúmulo de hechos que sacudieron
la familia real entera: la desaparición de la otra esposa de Akenatón, Kiya, el ascenso de la
princesa Meritatón a gran esposa real y la aparición de la fantasmal figura de
Semenejkara, el nuevo corregente del faraón. Muchos han querido ver en todo
esto el último ascenso de Nefertiti en el poder, pasando de reina-faraón a un
faraón masculino. Se suprimiría la posible competencia de Kiya (quien caería en
desgracia por causas desconocidas) y dado que todo rey necesita una gran esposa
real, ¿quién mejor que Meritatón para sustituir a su madre, ahora rey?
Al morir Ajenatón hubo un breve reinado de
Semenejkara en solitario, pero fue pronto sucedido por Tutanjatón, más conocido
bajo el nombre de Tutankamon, quizás el hijo de Ajenatón y la desdichada
Kiya. Se casó con la tercera hija de Nefertiti, Anjesenpaatón. La real pareja
debía ser relativamente joven. Algunas teorías sostienen que Nefertiti, que aún
vivía, aunque ya privada de la corona, habría influido sobre ellos. Si la
teoría fuera cierta, esta influencia, y probablemente su propia vida, acabó en el tercer año del
reinado del faraón Tutankamón, hacia 1331 a. C. Ese año fue en el que
el faraón renegó del culto “monoteísta” de su padre, manifestándose
partidario del culto de Amón. A la vez, la familia real dejó la ciudad de Amarna y restituyó
la capital en Tebas.
De la muerte de Nefertiti nada sabemos. ¿Cuándo ocurrió? ¿En el año 14 de Ajenatón,
cuando Semenejkara sustituye a Neferneferuatón? ¿Unos meses después de la
muerte de su marido? ¿O ya en el reinado de Tutankamón, olvidada por todos? A
todo este embrollo se suma la aparición de Dahamunzu, la
reina traidora, que posiblemente fuera una desesperada Nefertiti-Semenejkara
que veía tambalear su trono y no se le ocurrió más que pedir ayuda a los
tradicionales enemigos de los egipcios, los hititas.
Las diversas identificaciones entre Taduhepa, Nefertiti, Semenejkara y Kiya
demuestran la ausencia de informaciones sobre sus respectivas vidas, y sólo
nuevos hallazgos arqueológicos podrían precisar el papel de estos
personajes históricos y la súbita desaparición de Nefertiti.
La momia de nefertiti
Nunca se ha hallado la momia de Nefertiti, lo que hizo que su búsqueda fuera
objeto de todo tipo de especulaciones. El 9 de
junio de 2003,
Joann Fletcher, especialista en el análisis capilar de la University of York
en el Reino
Unido, anunció que se había encontrado la momia de Nefertiti en la tumba KV35 del Valle de los Reyes, en Egipto. Esta momia
llevaba ya cien años descubierta, pero estaba sin identificar.
La momia hallada estaba en un estado que hace suponer que fue saqueada poco
después de la muerte. La técnica utilizada para la momificación
sugiere la época de la XVIII Dinastía, y la posición del cuerpo indicaría la
realeza del personaje.
El 12
de junio del mismo año, Zahi Hawass, director del Egypt's Supreme Council
for Antiquities (Consejo Superior de las antigüedades de Egipto), adelantó
la falta de pruebas que sostuvieran esta hipótesis y desmintió públicamente que
esa momia fuera la de Nefertiti.
En el año 2004 se emitió un programa de Discovery
Channel donde Joann Fletcher sostenía que la momia hallada era realmente
Nefertiti. El equipo de Fletcher trasladó todo tipo de aparatos para confirmar
su teoría a la tumba KV35. A pesar de que Joann Fletcher deseaba demostrar al
mundo que la momia descubierta era en realidad la hermosa reina egipcia, lo que
consiguió fue abrir un portal a una serie de controversias y teorías que no se
sostenían con pruebas. Esta momia estaba con dos momias más, la que se cree era
la madre de Akenatón, la princesa Tyi, y el que pudiera ser un hermano menor
del faraón. Para mostrar que la momia correspondía a Nefertiti, se hizo un
estudio por ordenador del cráneo ideando cómo sería el rostro de dicha momia,
de un parecido extraordinario con el busto de Nefertiti custodiado en
el Neues Museum de Berlín.
Zahi
Hawass nunca ha compartido la teoría de Joann Fletcher y, de hecho, le ha
prohibido la entrada a Egipto para realizar trabajos arqueológicos.